Primeras actividades en el nuevo plantel

Desde los primeros días los Hermanos supieron motivar a sus alumnos para colaborar en su propia educación, por las actividades académicas artísticas y deportivas. La puntualidad y laboriosidad de maestros y alumnos impactó a las familias y las impulsó a unirse a los esfuerzos de superación de sus hijos.

Las sesiones diarias de catequesis ayudaron a crear un ambiente cristiano y mariano en el colegio. Se prestó una atención especial a los niños mayorcitos que no se habían acercado al banquete eucarístico. La primera comunión de un grupo de 42 niños tuvo lugar el 15 de agosto, fiesta patronal del Instituto Marista.

En esta ocasión impactó mucho a la concurrencia la impecable actuación del coro de los chiquitines dirigido por el Hno. José Antonio Espinosa, que interpretó impecablemente la misa polifónica de Pío X. El desayuno de los primeros comulgantes con sus familiares, que se tuvo en el Club España, reunió a más de un millar de personas en fraternal convivencia.

A partir de esta fiesta, el coro infantil fue invitado a actuar en las ceremonias importantes de la ciudad y especialmente en las de la colonia española, muy numerosa en Orizaba. Un día de campo en las pintorescas colinas de Huatusco o una merienda en la barranca de Metlác, eran recompensas suficientes para motivar la superación de esos pequeñines.

Los amplios patios de recreo y los campos de deportes facilitaban la educación física de los alumnos. Estos, desde el primer curso escolar, guiados por sus maestros, prepararon la Fiesta Atlética del Colegio, la cual se llevó a cabo el 12 de octubre. El numeroso público que llenaba las galerías aplaudió entusiasmado la gallardía de los participantes en el desfile y la tabla gimnástica, y la precisión en todos los eventos. Mucho ayudó a este lucimiento la actuación de la banda de guerra del Colegio México de la Capital, con 42 elementos. Esto mostró también la colaboración entre todos los colegios maristas. Los integrantes del Patronato no se dieron un momento de descanso hasta que vieron concluidos todos los salones de la Primaria, la Secundaria y la Preparatoria, así como los laboratorios, la biblioteca, y finalmente, un salón de actos con todo el mobiliario y los materiales que requiere una escuela moderna.

Una vez que los hermanos completaron la Primaria, iniciaron la orientación vocacional de los alumnos, y ésta continuó a medida que iban completando las demás secciones. Se mostraba a los alumnos las posibilidades de trabajos técnicos en las industrias locales y de servicios en la creciente población del Estado. Así mismo se les mostraban los ejemplos de los eclesiásticos notables que habían hecho posible el renacimiento cristiano de la región y la apertura del colegio que los albergaba. Desde los primeros años surgieron varias vocaciones superiores, entre otras la del Hno. Anastasio García, alumno fundador de la escuela.