Los primeros edificios escolares

“El lunes 7 de febrero (de 1955) la admirada concurrencia acompañó al Ilmo. Sr. Canónigo D. Rafael Rúa al bendecir el edificio que había de estrenarse el día siguiente.

Antes de comenzar la bendición el limo. Sr. Canónigo exhortó a los numerosos presentes a pedir al Señor para que la obra no sólo continúe con la Secundaria, como está proyectado, sino que siga con la Preparatoria y llegue a coronarse algún día fundando cursos universitarios.

El Sr. Presidente del Comité hizo entrega oficial del Colegio al R.H. Provincial y prometió, a nombre del mismo comité, continuar inmediatamente los demás salones y laboratorios para que el Plantel pueda albergar en días no muy lejanos a 1200 alumnos.

Apertura de cursos.- El lunes 7 de febrero tuvo lugar un acontecimiento que nadie en Orizaba había creído realizable: la apertura de Cursos en el nuevo Colegio México.

La nota predominante de este día fue la alegría desbordante en chicos y grandes. Quienes, naturalmente exteriorizaban mejor su júbilo eran los niños que corrían incansables por patíos y corredores, y recorrían los salones y clases como quien se divierte en un laberinto. Ninguno de ellos se sentía cohibido pues a cada paso tropezaba con los condiscípulos del curso anterior en otros colegios.

Tras breves palabras de salutación del H. Director, el alumnado escuchó las listas de clase y fue formando filas frente a sus nuevos profesores.

Los pequeños de primer año llegaban a 50, el segundo año contaba 22, el tercer año 39 y el cuarto año 40.

Estaban presentes 152 alumnos. Número respetable si se tiene en cuenta que la inscripción de cada uno significaba que sus padres eran cooperadores de la obra, ya que salvo casos muy contados todos los padres respondieron al llamado del Comité para aportar una cuota sustancial en favor de la construcción. Padres hubo que con tal de dar a sus hijos la educación en el nuevo plantel hicieron grandes sacrificios. Y cito el caso de una humilde vendedora de legumbres que gene-rosamente puso en manos del presidente del Comité la suma de mil pesos, reunidos en largos meses de ahorro.

Los señores Pedro Trueba, Víctor Fabre, Ing. Enrique Fernández, Antonio Pontón, y Fermín Diez son entre los del Comité los que han llevado a cabo esta construcción con un paso agigantado. Lejos de retirarse a descansar con una gloria bien merecida, han emprendido ya los cimientos de otras diez aulas que piensan tener terminadas para la próxima pascua.

Las cooperaciones siguen viniendo conforme sube la matrícula. El día 22 de febrero todo el alumnado asistió en el templo de N. Sra. de Guadalupe a una Misa en honor de los Santos Ángeles Custodios a fin de implorar su protección. También se bendijo el hermoso cuadro de la Reina de México que obsequiaron para nuestra capilla las Srtas. Martínez, hermanas del Hno. Ignacio Martínez” (E.F. 102, pp. 346, 347 y 348).

La primera comunidad marista en Orizaba estuvo compuesta por los Hermanos: Vicente Victoria, como director; Gregorio Tovar, José Antonio Espinosa y Manuel Preciado.

Como la residencia no estaba del todo concluida, los Hermanos aceptaron el ofrecimiento de la Sra. Lupita Aguilar, para hospedarse en su casa. La buena señora les dejó habitaciones de la planta alta, y ella, en persona, les preparaba y servía los alimentos. Esta situación duró un mes.