Una escuela marista en Orizaba

El Viernes Santo, 22 de abril de 1519, fray Bartolomé de Olmedo capellán de Hernán Cortés, celebró los oficios del día en las playas de Chalchicuecan, frente al Islote de San Juan de Ulúa. Ante el asombro de los indígenas, los conquistadores, encabezados por el Capitán General, Don Hernán Cortés, se postraban ante la Santa Cruz. Este símbolo dio el nombre a la ciudad y puerto fundados pocos días después: Villa Rica de la Vera Cruz.

 

 

El pueblo jarocho ha sabido conservar incólume su fe cristiana a lo largo de los siglos. No abrió su corazón a las prédicas antirreligiosas de algunos líderes revolucionarios, como el coronel Adalberto Tejeda. Gobernador del estado y Secretario de Gobernación. Este pueblo contó con la ayuda pastoral del obispo Mons. Rafael Guízar y Valencia, de 1919 a 1938. Este santo Prelado reforzó la vida cristiana de su pueblo por la catequesis parroquiales y las misiones populares; se preocupó también por la formación de los seminaristas y sacerdotes.

 

 

Entre los jóvenes levitas veracruzanos destacó el Pbro. Rafael Rúa Álvarez; párroco de Orizaba por su disponibilidad y celo, a la numerosa población de “Las Villas”, especialmente a los jóvenes estudiantes y a los obreros textiles de los sindicatos de la CROM. Movilizaba a todos hasta las plantas de Ntra. Sra. de Guadalupe, en su santuario de La Concordia, en Orizaba.